
Fábula moral sobre la fugacidad de la belleza y los placeres mundanos, compuesta y estrenada en Roma, a finales de la primavera de 1707, por G. F. Haendel, a instancias del cardenal Benedetto Pamphili, mecenas de las artes y mantenedor de una gran orquesta en la capital. Arcangelo Corelli, uno de los compositores más celebrados del momento, era concertino de ella.
El libreto, del propio cardenal, y con cuatro personajes en liza –la Belleza, el Placer, el Desengaño y el Tiempo- es una alegoría sobre la falsa ilusión y el hipnotismo que los placeres suscitan en el hombre que despilfarra su juventud en vicios y excesos. El Tiempo, inmisericorde, que traerá el deterioro y el envejecimiento, juzgará con dureza las vidas banales disipadas en fiestas y placeres.